La malaria se puede prevenir

martes, 16 de febrero de 2010

Vídeo en el que podéis ver las principales medidas para luchar contra esta enfermedad, que afecta principalmente al tercer mundo.

V

Falsas ideas acerca de las setas tóxicas y su determinación

domingo, 14 de febrero de 2010

En todas las regiones existen una serie de “falsas reglas” para conocer si una seta es venenosa o no, sin ninguna base científica, mantenidas de generación en generación, es vital desterrar estos errores para evitar accidentes. Estos errores en la identificación de las especies tóxicas no son muy diferentes, por cierto, de los que circulan por otros países de Europa.
Es falso que:
  • Las setas venenosas ennegrecen al cocerse con un objeto de plata. Esta reacción se debe a compuestos azufrados, no a las toxinas de las setas. Ocurre también al cocinar rebozuelos o chantarella que son comestibles (Cantharellus cibarius).
  • Las setas venenosas oscurecen con un ajo o cebolla. Podría ocurrirnos al cocinarlos con algunos alimentos como huevos.
  • Las setas que aparecen en el mismo lugar año tras año son siempre comestibles. Junto al micelio que permanece en el mismo lugar año tras año puede crecer micelio de otra especie tóxica, incluso de morfología similar.
  • Las setas venenosas pierden su toxicidad tras haber sido mantenidas en agua, salmuera o vinagre. Esta técnica de conservación sólo asegura la pérdida de ciertos compuestos tóxicos solubles en agua (presentes en los lactarios o las rúsulas acres o picantes), pero no elimina en absoluto las toxinas más peligrosas (Amanita phalloides).
  • Las setas que presentan restos de haber sido mordidas o consumidas por algún animal no son venenosas o dar de comer setas dudosas a ciertos animales. Nunca debemos fiarnos de que un ejemplar mordido o comido por los animales sea comestible. Existen varias razones para ello:
    • Diferente fisiología digestiva entre las especies.
    • No conocemos qué ocurrió con el animal que mordió o probó el ejemplar.
    • El efecto tóxico puede manifestarse varias horas después de la ingestión, cuando ya no vigilemos al animal.
    • Es cruel usar animales para estas prácticas.
  • Las setas presentan toxicidad por haber sido atacadas por animales. No hay razones para que una seta gane o pierda toxicidad por haber sido tocada por animales, por otras plantas o ciertas aguas. Pero eso no impide la creencia popular de que las setas tocadas por erizos, babosas, sapos o culebras adquieren cierta toxicidad.
  • Las setas presentan toxicidad o no según el terreno donde crezcan. La toxicidad o comestibilidad de las especies no depende del ambiente donde crecen.
  • La toxicidad de las setas varía según el color que presentan en fresco o al corte. No existe una sola característica específica para distinguir por el color unas especies tóxicas de otras que no los sean. Ni siquiera el color azulado más o menos intenso que un gran número de boletos presentan al corte es característica segura de su toxicidad.
  • Las setas que crecen sobre tocones de árboles son siempre comestibles. Ciertas especies muy tóxicas, o incluso mortales (Galerina marginata, Omphalotus olearius) crecen sobre troncos o tocones de árboles.
Otras creencias falsas:
Numerosos autores recogen otras creencias presentes en toda la geografía española sobre curiosos criterios para saber si los ejemplares son comestibles:
  • Todas las setas que salen en los prados en primavera y huelen a harina son comestibles.
  • Todas las que tienen pie mazudo y huelen a harina son comestibles.
  • Todas las setas blancas que no amarillean al pasar una noche al sereno son también comestibles.
Amanita phalloides (Venenosa mortal).Amanita phalloides (Venenosa mortal).
Amanita verna (Venenosa mortal).Amanita verna (Venenosa mortal).
Tomado de www.biodiversidadfungica.com

Las colonias de Volvox tienen un origen más antiguo de lo que se creía

miércoles, 10 de febrero de 2010

8 de Abril de 2009. Foto: Copyright 2009 Matthew HerronAlgunas algas han estado adhiriéndose unas a otras, en lugar de actuar en solitario, desde hace mucho más tiempo del que se sospechaba, según un nuevo estudio realizado por el departamento de ecología y biología evolutiva de la Universidad de Arizona.
Los ancestros de las algas Volvox hicieron la transición desde el estado de organismos unicelulares hasta el de colonias multicelulares hace al menos 200 millones de años, durante el periodo Triásico.

Las estimaciones anteriores habían sugerido que los ancestros del volvox surgieron hace sólo 50 millones de años.

Esta alga cambió a un estilo de vida comunitario en sólo 35 millones de años, un parpadeo en la escala geológica del tiempo.
Deducir cómo las algas hicieron este cambio puede brindar pistas de cómo evolucionaron los organismos multicelulares (como los vegetales y los animales) desde las células solitarias.

Todos los organismos macroscópicos que vemos a nuestro alrededor derivan de ancestros unicelulares. Cada uno de esos grupos tuvo que sufrir una transición como ésta.
El investigador principal Matthew D. Herron y sus colaboradores emplearon secuencias de ADN de cerca de 45 especies diferentes de volvox y de especies emparentadas para reconstruir el árbol genealógico del grupo, y determinar cuánto tiempo hace que surgieron los primeros ancestros de estas formas de vida.

El volvox y sus parientes evolutivos viven en lagunas de agua dulce en muchas partes del mundo. Algunas de las especies son unicelulares, mientras otras viven en colonias de hasta 50.000 células.

Agruparse en una gran masa es una estrategia que puede aportar protección contra los depredadores, además de otras ventajas.

Muchas de las especies de algas que forman colonias son visibles a simple vista, y aparecen como pequeñas esferas verdes que flotan por el agua. Las especies más complejas presentan una división de tareas en sus comunidades. Por ejemplo, unas células nadan mientras que otras se reproducen.
Información adicional en:

El Papel Crucial de las Algas en la Alimentación de los Peces

28 de Diciembre de 2009. Foto: University of WashingtonSe ha debatido mucho sobre qué comen exactamente los peces. Un estudio realizado hace varios años sugirió que los peces obtienen casi el 50 por ciento de su carbono de los árboles y las hojas, lo que indicaría un vínculo muy estrecho entre los ecosistemas terrestres y acuáticos. Pero una nueva investigación de la Universidad de Washington muestra que probablemente esto no es cierto. Las algas proporcionan una dieta mucho más rica para los peces y otras formas de vida acuáticas.
Los resultados podrían ser importantes no sólo para la zoología, sino también para la acuicultura.

En términos de recursos pesqueros, esto significa que realmente hay que centrarse en las algas para asegurar la correcta nutrición de los peces.

El nuevo estudio, realizado por Michael Brett y otros científicos, indica que las algas son ingredientes necesarios para un saludable zooplancton, el conjunto de diminutos animales que está en la base cárnica de la red alimentaria acuática.
El laboratorio de Brett estudia los ácidos grasos omega-3. Los peces no pueden producir estos lípidos beneficiosos para la salud cardiaca. Sólo se pueden abastecer de ellos mediante su acumulación a partir de la dieta. El grupo de Brett ha realizado análisis para determinar de dónde proceden exactamente los omega-3. 
La investigación anterior, realizada por el Instituto para Estudios de Ecosistemas en Millbrook, Nueva York, fue un experimento a gran escala en tres lagos de Michigan. Los investigadores fertilizaron estos lagos con una forma etiquetada de dióxido de carbono espolvoreada en la superficie durante más de un mes. A continuación, analizaron la cantidad de carbono marcado existente en los animales de cada posición de la red alimentaria acuática. Aún cuando la materia vegetal terrestre constituyó sólo un 20 por ciento de la comida disponible, los investigadores descubrieron que el carbono de los animales parecía ser terrestre en un 50 por ciento.
El estudio de la Universidad de Washington se basó en un enfoque diferente. Brett y sus colegas cultivaron zooplancton en el laboratorio, alimentándolo con una dieta de algas puras, o una de carbono puramente terrestre, o una de varias mezclas de los dos. Descubrieron que el zooplancton alimentado con una dieta exclusivamente de origen terrestre sobrevivió y se reprodujo, pero alcanzó tamaños pequeños y produjo relativamente pocas crías. Los animales del zooplancton alimentado con una dieta de sólo algas eran 10 veces más grandes que sus homólogos alimentados con materia de árboles, y produjeron 20 veces más descendencia. Los animales del zooplancton alimentado con una dieta mixta eran más grandes que los alimentados con materia terrestre y produjeron más descendencia al aumentar la proporción de algas en su dieta. Información adicional en:
  

División bacteriana

martes, 9 de febrero de 2010

Con este vídeo podéis haceros una idea de la capacidad colonizadora de las bacterias.

Ameba en movimiento

Los virus

lunes, 8 de febrero de 2010

Los virus son entes biológicos constituidos por material genético con una cubierta protectora.
Carecen de metabolismo propio y aprovechan los mecanismos genéticos de las células para su reproducción.
Al carecer de metabolismo propio los virus son parásitos intracelulares obligados. Fuera de la célula son partículas inertes.
Por no presentar las funciones vitales, excepto la reproducción que es realizada por las células a las que parasitan, no suele se les suele considerar seres vivos.
El material genético de los virus consiste en algún tipo de ácido nucléico que puede ser de cadena sencilla o doble.
Cada partícula vírica porta generalmente una sola molécula de ADN o ARN aunque algunos pueden llevar varias.
Protegiendo estas moléculas poseen una cubierta proteínica llamada cápside (o capsida).
Algunos virus, sobre todo los que parasitan animales, poseen una cubierta o envuelta membranosa exterior a la cápside, obtenida de la célula huésped. Además de estos componentes, los virus pueden llevar en el interior diversas proteínas como enzimas específicos de la replicación o proteínas estructurales, así como proteínas de reconocimiento exterior para poder ser captados por las células.
La partícula viral completa recibe el nombre de virón. Los virones son siempre submicroscópicos. Su tamaño típico varía entre los 20 y 300 nm. Morfológicamente se diferencian tres modelos virales según sea la disposición de los capsómeros: formas poliédricas o isométricas, formas helicoidales y formas complejas.
En los virus con forma poliédrica, los capsómeros se disponen en el espacio de forma globular, generalmente icosaédrica, dejando en el interior un espacio para el material genético.

Los virus helicoidales tienen forma de varilla y el material genético y los capsómeros se unen en una espiral.
Algunos virus, como los bacteriófagos que parasitan bacterias, tienen unas estructuras más complejas con proyecciones exteriores para la fijación y la inyección del material genético.
Para la reproducción, es decir, la formación de nuevos virones, los virus se apropian de los mecanismos genéticos de la célula y los modifican de modo que produzcan los componentes virales. El primer paso en este proceso consiste en un mecanismo de fijación o adsorción que sucede cuando una célula entra en contacto con las proteínas exteriores de la cápside o de la envuelta. Estas uniones son específicas entre virus y células y es el motivo por el cual un determinado virus sólo es capaz de infectar a un tipo de organismo o a un tipo celular específico.
Tras esta unión la célula introduce en su citoplasma la partícula vírica como si se tratase de un componente propio. En el citoplasma se separan los capsómeros y se libera el material genético. Este material puede producir inmediatamente nuevos virus y entonces se habla de ciclos líticos, o incorporarse al ADN celular y permanecer latente un periodo más o menos largo en los ciclos lisogénicos. Tras su síntesis, los componentes se autoensamblan y se liberan de la célula ya sea por migración, saliendo de la célula una vez formados, o por lisis celular, ensamblándose en el interior y rompiendo la célula. En el caso de virus con envuelta, ésta la adquieren de la membrana plasmática celular. Los nuevos virones son copias del original capaces de infectar a nuevas células.
Ejemplo de un ciclo vírico : HIV humano
La clasificación de los virus es compleja y se hace atendiendo a su material genético y a su estructura.
Es probable que el origen de los virus se polifilético, es decir, que hayan surgido varias veces independientemente durante la evolución. Es seguro que no son organismos primitivos pues han de ser posteriores a las células a las que parasitan. Es posible también que algunos de ellos tuvieran en el pasado un posible papel parasexual, transfiriendo genes entre células diferentes. Esta propiedad de algunos virus se aprovecha en ingeniería genética para introducir genes en células, son los llamados vectores virales.
Los virus tienen una importancia económica de primer orden, ya que son importantes agentes infecciosos tanto en humanos como en plantas y animales. Entre las enfermedades virales humanas puede destacarse la gripe, catarros y resfriados víricos, paperas, sarampión, SIDA, varias hepatitis, herpes, fiebre amarilla, poliomielitis y rabia. Ciertos virus pueden inducir la aparición de diversos cánceres. El tratamiento actual de las enfermedades virales es más complejo que el de las enfermedades de origen bacteriano, pues al carecer el virus casi por completo de enzimas propias es difícil encontrar agentes que inhiban su replicación sin dañar a las células.
Plásmidos
Son fragmentos de ADN bicatenario circular que pueden aparecer en el citoplasma de algunas bacterias, a las que confieren ciertas características.
El plásmido puede insertarse o no en el cromosoma bacteriano, y también puede duplicarse independientemente de éste.
Viroides
Son fragmentos de ARN circular con capacidad infecciosa. No tienen cubierta de proteínas. Casan algunas infecciones sobre todo en plantas
Trasposones
Un transposón es una secuencia de ADN capaz de replicarse e insertar una copia de si mismo en un nuevo lugar del genoma. Los transposones son secuencias repetitivas que seguramente proceden de retrovirus ancestrales. Se han descubierto en bacterias y en células eucarióticas.